Mi corazón te pertenece.
No porque yo haya decidido dártelo, sino porque lo robaste.
De la manera más descarada, y a la vista de todo el mundo.
Lo sacaste de su lugar seguro a pasear el mundo entero.
Pero lo llenaste de tal emoción que se enfermó,
y me lo regresaste dolorido y cansado.
Pero más feliz que nunca.
Dame sólo unos días,
te prometo que estará bien para nuestro próximo paseo.
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2 comentarios:
chévere.. me gustó @juancabo
Melii definitivamente cada vez que escribes la sacas del estadioooo.
Un abrazooo.
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