Afferarse

domingo, febrero 04, 2018
Nos aferramos como podemos a las cosas, personas y realidades que queremos.

Nos aferramos tan fuerte que nos sangran las manos, se nos endurece el cuerpo, se nos acaba el aire.

Sacamos potencia de cada músculo, hueso, fibra, para no dejar ir eso que sostenemos, no con el cuerpo, sino con el espíritu.

Algunos creen erróneamente que no sabemos dejar ir. Sabemos dejar ir, sólo no queremos hacerlo.

Porque somos como un ejército: nunca dejamos a alguien atrás, y peleamos hasta que la última gota de sangre haya sido derramada.