Ya no estás

martes, abril 03, 2007
¿Por qué siguen saliendo el sol, cantando las aves, brillando las estrellas?
Parece que no saben que te has ido, y que ya no hay razón para que siga amaneciendo. Que ya no estas, y que la habitación esta llena solo de ecos. Es que ya no son testigos de aquello que me juraste una vez.

Por favor, dime algo, lo que sea. Cualquier cosa es mejor que estar aquí esperando en la oscuridad.

Mi mundo murió cuando dijiste adiós, y arrojaste al piso las llaves de mi casa y corazón.
Y aun así te perdonaría si lo pidieras, mas no me pidas que entienda porqué dejaste de estar a mi lado justo ahora que llegó el invierno al fin, y el frío congela las lagrimas que corren por mis mejillas.

Era antes

¿Alcanzas a recordar cómo era todo antes?
Sí, también lo encuentro confuso. Como una mancha borrosa que queda luego de que los años le pasaran a una triste fotografía.
Sólo recuerdo que eras más divertido en ese entonces.
Me hacías reír de tal manera que el resto del mundo dejaba de existir fuera de esa risa.

Creo que luego de eso, y luego de todos los problemas, discusiones, desencuentros, amenazas y miedos, nunca pude reír con nadie más de esa manera.

Me causaste una herida cuya cicatriz no se va a borrar. Luego de todo eso, durante mucho tiempo no tuve más que una vida llena de dificultades y deseos.

Supongo que es mi culpa también, como alguna vez lo escuché: Haces un pacto con el diablo, y él siempre regresa para cobrártelo.
Esa pena la pagué lenta y dolorosamente, y de ella solo queda esa cicatriz que recuerda tiempos donde, efectivamente, eras más divertido.

Tal vez tú no cambiaste en absoluto, y solo fui yo la que se armó una coraza ante la gente con las partes de mi corazón que cayeron al suelo cuando lo rompiste sin piedad.