Y lo supe
Tú me devolviste las palabras.
Me devolviste el aliento y las ganas.
Me regresaste la esperanza perdida, los sueños que creía olvidados.
Tú me despertaste de la larga pesadilla,
me alejaste de los monstruos que me mantenían presa del miedo.
Me devolviste la risa,
y ahora no la dejo nunca.
La llevo siempre conmigo a donde vaya,
y resplandece cuando tú estás.
Cuando el mundo me pesaba en los hombros y mantenía la cabeza baja,
tú levantaste mi rostro,
me miraste,
y lo supe.
Volvió
a la/s
5:26 p.m.
Volvió la paz.
Volvió a mí la tranquilidad de tener el corazón lleno y vivo.
Regresó, poco a poco, pausadamente, la habilidad de cerrar los ojos y sonreír.
De nuevo sonrío todo el tiempo.
Porque las cosas, las calles, las estrellas, las canciones, los bailes, los zapatos ya no pertenecen al recuerdo de un individuo de pasado.
Ahora son piezas que componen nuevos recuerdos.
Volvió a mí, por fin, la capacidad de respirar profundo y pensar:
"todo está bien en el mundo".
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