Murió mi amigo

domingo, noviembre 08, 2009
Se murió mi amigo, mi cómplice, mi alcahueta.
Murió bajo un puente de desdicha y tristeza, ayer por la tarde,
cantando canciones de cuna para dormir sus males,
esperando que yo llegara con la medicina para su dolor.

Se murió mi amigo, el único que me quedaba.
Entre sábanas de sueños rotos y pesares compartidos
nos habíamos vuelto amigos un atardecer de septiembre.
Y juramos estar juntos siempre, lado a lado, frente a los corazones rotos.

Se murió mi compañía en batalla,
el que siempre ponía la otra mejilla y soportaba las humillaciones,
el que a pesar de su estatura siempre conseguía los más grandes logros.
Mi amigo, el que siempre lloraba de madrugada, cuando apenas amanecía.

Me tengo que quedar ahora bajo el puente, a penar su partida,
a esperar que la buena muerte me lleve junto a él.
Porque uno sin el otro no existe,
uno sin el otro no vale.

Tal vez por eso murió,
porque lo dejé solo.
Y uno sin el otro no existe,
uno sin el otro no es nadie.