Pequeña

lunes, marzo 22, 2010
Qué hacer cuando inevitablemente un corazón se rompe a tu lado y no puedes sino mirar el sufrimiento de alguien a quien llevas en tu propio palpitar.

Cómo haces para privarle de las penas que llegan con el crecer, del sufrir de ése primer amor, que es el más grande, y a veces el último.

Cómo haces para decirle “esto también pasará” si sabes muy bien que sus heridas no van a curarse pronto, que sus pesares le acompañarán un largo tiempo, y que tal vez nunca olvide este dolor.

Sólo puedo hablarte, pequeña, y mentirte un poco,
puedo contarte que a mí me pasó y estoy bien,
sin confesar las largas noches en vela que pasé esperando a alguien que no llegaría.

Pero eso no devolverá tu fe en el amor, no regresará la esperanza a tu pequeño cuerpo y a tu dolida alma.

Así que tal vez sólo camine a tu lado en silencio, escuchándote llorar, sosteniendo tu frágil humanidad para que no caigas, y pasando mi mano por tu cabeza esperando que la siguiente sea la última lágrima.

No desfallezcas, pequeña, esto también pasará.
Algún día.