Gran parte de ti es una farsa, eso que muestras ante personas como yo es una gran mentira. Son líneas bien escritas que ocultan verdades importantes en tu vida y de las que no soy parte solo porque tú así lo decidiste, pero que sabes merezco saber.
No sé si en ti hay una parte que grita esas verdades a todo pulmón cuando me hablas, y las ahogas en tu interior fuertemente para que nunca me entere de ellas.
¿Por qué me mientes? ¿Será que en tu mente un tanto retorcida permanece la esperaza de que tu futuro y mi futuro converjan en un ‘felices para siempre’, y por eso me ocultas todo lo que ha pasado?
Puedes llamarme como quieras, insultarme cuanto quieras, pero aquí el malo sigues siendo tú. Yo no mentí, no he mentido desde aquellos días que recuerdas, y tú lo has hecho más de lo que cualquiera que viera ese rostro pensaría, y hasta el punto en que dejaste al descubierto la verdad de la manera más tonta.
Eres una farsa, una patraña de las más bajas, un hipócrita de primera. No puedo creer que semejante engaño haya sido producto de tu propio egoísmo, de tus deseos de poseerlo todo y que nada escape de tus manos.
Me has decepcionado profundamente, pues fue en ti en quien deposité mi confianza ciegamente, al que le otorgué el titulo de amigo del alma, que francamente no te mereces.
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