Gran parte de ti es una farsa, eso que muestras ante personas como yo es una gran mentira. Son líneas bien escritas que ocultan verdades importantes en tu vida y de las que no soy parte solo porque tú así lo decidiste, pero que sabes merezco saber.
No sé si en ti hay una parte que grita esas verdades a todo pulmón cuando me hablas, y las ahogas en tu interior fuertemente para que nunca me entere de ellas.
¿Por qué me mientes? ¿Será que en tu mente un tanto retorcida permanece la esperaza de que tu futuro y mi futuro converjan en un ‘felices para siempre’, y por eso me ocultas todo lo que ha pasado?
Puedes llamarme como quieras, insultarme cuanto quieras, pero aquí el malo sigues siendo tú. Yo no mentí, no he mentido desde aquellos días que recuerdas, y tú lo has hecho más de lo que cualquiera que viera ese rostro pensaría, y hasta el punto en que dejaste al descubierto la verdad de la manera más tonta.
Eres una farsa, una patraña de las más bajas, un hipócrita de primera. No puedo creer que semejante engaño haya sido producto de tu propio egoísmo, de tus deseos de poseerlo todo y que nada escape de tus manos.
Me has decepcionado profundamente, pues fue en ti en quien deposité mi confianza ciegamente, al que le otorgué el titulo de amigo del alma, que francamente no te mereces.
Promesa
Sí, habrá momentos difíciles; momentos en que creerás no poder más, en que el mañana es tan incierto que intimida.
Sé que habrá tiempos en que no querrás saber de mí, que mi presencia te será un fastidio, y me desearás muy lejos.
Pero también sé, y con más certeza, que en ninguno de esos momentos te dejaré a tu suerte.
Sé que nunca estaré demasiado ocupada para darte una palabra de aliento, un beso, o susurrar una palabra a tu oído.
En este día te prometo que no seremos una pareja perfecta, pero nos amaremos con locura.
Te prometo que muchas veces vamos a dudar de nosotros mismos, pero estaremos juntos para devolvernos la confianza el uno al otro.
Elígeme ahora y ten por seguro que de desde este instante en adelante, te seguirás preocupando por el qué será mañana, pero aun así, estarás mas feliz con el hoy que en este momento te ofrezco.
Sé que habrá tiempos en que no querrás saber de mí, que mi presencia te será un fastidio, y me desearás muy lejos.
Pero también sé, y con más certeza, que en ninguno de esos momentos te dejaré a tu suerte.
Sé que nunca estaré demasiado ocupada para darte una palabra de aliento, un beso, o susurrar una palabra a tu oído.
En este día te prometo que no seremos una pareja perfecta, pero nos amaremos con locura.
Te prometo que muchas veces vamos a dudar de nosotros mismos, pero estaremos juntos para devolvernos la confianza el uno al otro.
Elígeme ahora y ten por seguro que de desde este instante en adelante, te seguirás preocupando por el qué será mañana, pero aun así, estarás mas feliz con el hoy que en este momento te ofrezco.
Conversaciones unilaterales
Aquellas que tenemos con las paredes de la habitación, con la almohada antes de dormir, con el escritorio.
Con los papeles del trabajo, la taza de café de la mañana, la libreta de notas.
Con las fotografías de tus seres queridos, con el sol y con las estrellas.
Con la luna llena, con el árbol del patio que te vio crecer, con el manubrio del carro.
Con la lluvia en una tarde fría, con la lágrima que cae por tu mejilla.
Con la bombilla que alumbra tenuemente la sala, y la carretera que se pierde en el horizonte.
Con la sortija que dudas en ponerte, con la ventanilla del bus que te lleva hacia tu casa.
Con una tumba con flores marchitas donde yacen los restos de quien te amó tanto.
Conmigo misma cuando no tengo respuesta a las preguntas.
Contigo, aunque te has ido, aunque ya no estas más.
Contigo, aunque nunca volverás.
Con los papeles del trabajo, la taza de café de la mañana, la libreta de notas.
Con las fotografías de tus seres queridos, con el sol y con las estrellas.
Con la luna llena, con el árbol del patio que te vio crecer, con el manubrio del carro.
Con la lluvia en una tarde fría, con la lágrima que cae por tu mejilla.
Con la bombilla que alumbra tenuemente la sala, y la carretera que se pierde en el horizonte.
Con la sortija que dudas en ponerte, con la ventanilla del bus que te lleva hacia tu casa.
Con una tumba con flores marchitas donde yacen los restos de quien te amó tanto.
Conmigo misma cuando no tengo respuesta a las preguntas.
Contigo, aunque te has ido, aunque ya no estas más.
Contigo, aunque nunca volverás.
El cielo de mis avioncitos
Su madre le contaba cuando era niño, que algún día él llegaría a conocer a una niña especial y me enamoraría.
Él solía preguntarle cómo sabría cuando estuviera enamorado, y recuerda que le decía que en esa persona, él vería salir el sol cada día y la luna cada noche; en los ojos de aquella, cabrían todas las estrellas, y que si ella llorara de tristeza, sería como si lloviera sobre su felicidad y la derrumbara.
Fue después de muchos años que conoció a alguien así de especial. Ella iluminaba todo lo que tocaba y llevaba luz a las vidas de quienes la conocían. Él literalmente adoraba el piso por el que ella caminaba.
Cuando al fin llegó el momento en que se armó de valor para decirle lo que sentía, se vio en un problema: ¿Cómo haría para explicarle la magnitud de sus sentimientos? Y entonces recordó lo que su mamá me repetía de niño, y cada día desde que hizo memoria de sus palabras, puso un pequeño avión de papel en cualquier parte que ella pudiera encontrarlo. Su bolso, su pupitre, su banca preferida de la cafetería. En todos lados, uno cada día, de todos los colores posibles.
Ya había perdido la cuenta de cuántos aviones le había regalado cuando con un lejano halo de timidez y un enojo superficial y mal actuado, ella le preguntó cual era la razón de los detalles.
Frente al que él consideraba el amor de mi vida, y con todos los nervios que cabían en su ser, le dijo “Es que tú, eres el cielo de mis avioncitos. Eres donde ellos quieren volar por siempre, pues es en ti donde veo salir el sol cada día y la luna cada noche; es en tus ojos donde caben todas las estrellas, y cuando lloran de tristeza, llueve sobre toda mi felicidad y la derrumba”.
Él solía preguntarle cómo sabría cuando estuviera enamorado, y recuerda que le decía que en esa persona, él vería salir el sol cada día y la luna cada noche; en los ojos de aquella, cabrían todas las estrellas, y que si ella llorara de tristeza, sería como si lloviera sobre su felicidad y la derrumbara.
Fue después de muchos años que conoció a alguien así de especial. Ella iluminaba todo lo que tocaba y llevaba luz a las vidas de quienes la conocían. Él literalmente adoraba el piso por el que ella caminaba.
Cuando al fin llegó el momento en que se armó de valor para decirle lo que sentía, se vio en un problema: ¿Cómo haría para explicarle la magnitud de sus sentimientos? Y entonces recordó lo que su mamá me repetía de niño, y cada día desde que hizo memoria de sus palabras, puso un pequeño avión de papel en cualquier parte que ella pudiera encontrarlo. Su bolso, su pupitre, su banca preferida de la cafetería. En todos lados, uno cada día, de todos los colores posibles.
Ya había perdido la cuenta de cuántos aviones le había regalado cuando con un lejano halo de timidez y un enojo superficial y mal actuado, ella le preguntó cual era la razón de los detalles.
Frente al que él consideraba el amor de mi vida, y con todos los nervios que cabían en su ser, le dijo “Es que tú, eres el cielo de mis avioncitos. Eres donde ellos quieren volar por siempre, pues es en ti donde veo salir el sol cada día y la luna cada noche; es en tus ojos donde caben todas las estrellas, y cuando lloran de tristeza, llueve sobre toda mi felicidad y la derrumba”.
Lo recuerdo
Éramos muy jóvenes, y nunca antes había quedado tan cautivada por alguien. Hoy me dices que ese día fue tan memorable para ti como lo fue para mí, y solo me pregunto ¿Qué hubiera sido de nosotros si hubiéramos tenido solo un día más?
Tal vez las cosas hubieran resultado tan diferentes de lo que son ahora. Ahora que has cambiado tanto, pero que tu esencia es más pura que nunca. Ahora que nos dedicamos a pasear por la avenida de los recuerdos en vez de hacer reales y tangibles todos esos deseos tan antiguos.
Eres el extraño que más falta me ha hecho en lo que llevo de vida, y el querer más inocente que jamás he experimentado, de sonrisa tímida y manos en los bolsillos. Gracias por permanecer así, de otra forma no me hubiera animado a escribirte estas cosas que probablemente nunca leas. Gracias por hablarme de esas cosas superficialmente olvidadas, pero que están intactas en lo profundo de ambos.
Eres el nene de la foto que nunca creció, pero que me vio a mí hacerlo mientras pasaba por esa oficina que fue de mi madre por tantos años y ahora no lo es más, y que estaba igualmente al lado de esa versión pequeña de mí, la del pasado, congelado en una imagen.
El presente me golpea fuertemente con tu rostro nuevo, tu pareja nueva, tus días nuevos. Pero no puede evitar tu sonrisa llevarme de vuelta a aquel lago minúsculo con peces minúsculos y horas largas para conversar contigo.
Vamos al lago, háblame de la misma manera y te aseguro que no permitiré que se vuelva un recuerdo preciado, sino una verdad que podamos vivir.
Tal vez las cosas hubieran resultado tan diferentes de lo que son ahora. Ahora que has cambiado tanto, pero que tu esencia es más pura que nunca. Ahora que nos dedicamos a pasear por la avenida de los recuerdos en vez de hacer reales y tangibles todos esos deseos tan antiguos.
Eres el extraño que más falta me ha hecho en lo que llevo de vida, y el querer más inocente que jamás he experimentado, de sonrisa tímida y manos en los bolsillos. Gracias por permanecer así, de otra forma no me hubiera animado a escribirte estas cosas que probablemente nunca leas. Gracias por hablarme de esas cosas superficialmente olvidadas, pero que están intactas en lo profundo de ambos.
Eres el nene de la foto que nunca creció, pero que me vio a mí hacerlo mientras pasaba por esa oficina que fue de mi madre por tantos años y ahora no lo es más, y que estaba igualmente al lado de esa versión pequeña de mí, la del pasado, congelado en una imagen.
El presente me golpea fuertemente con tu rostro nuevo, tu pareja nueva, tus días nuevos. Pero no puede evitar tu sonrisa llevarme de vuelta a aquel lago minúsculo con peces minúsculos y horas largas para conversar contigo.
Vamos al lago, háblame de la misma manera y te aseguro que no permitiré que se vuelva un recuerdo preciado, sino una verdad que podamos vivir.
Beautiful Creatures
Walking down the street, trying to be unobservant.
Mixing between the ones they dislike,
just to drive attention away from them.
One step at a time,
almost in slow-motion,
they get to the place they want to be in so badly.
There, they can be themselves,
those beings that society don’t want to see,
just because they are brave enough to be different.
Those ones who cross the ocean of prejudice over and over,
trying to get to ordinary hearts,
and make them a bit sensitive to the pain, and the existence of others.
That place,
it doesn’t exist physically.
It’s a state of mind; it’s a position to life.
It’s the kind of attitude needed to accept differences,
to deal with the singularities that separate us.
These beautiful creatures,
join into one self,
one big mass of unity,
heavy, and strong, and forceful.
A new being, looking forward to create a joyful, brand new confraternity.
They feel more than anybody else, the misfortunes that afflict this city,
making them the most suitable ones to improve it.
Mixing between the ones they dislike,
just to drive attention away from them.
One step at a time,
almost in slow-motion,
they get to the place they want to be in so badly.
There, they can be themselves,
those beings that society don’t want to see,
just because they are brave enough to be different.
Those ones who cross the ocean of prejudice over and over,
trying to get to ordinary hearts,
and make them a bit sensitive to the pain, and the existence of others.
That place,
it doesn’t exist physically.
It’s a state of mind; it’s a position to life.
It’s the kind of attitude needed to accept differences,
to deal with the singularities that separate us.
These beautiful creatures,
join into one self,
one big mass of unity,
heavy, and strong, and forceful.
A new being, looking forward to create a joyful, brand new confraternity.
They feel more than anybody else, the misfortunes that afflict this city,
making them the most suitable ones to improve it.
A little
I cried a little last night.
And a little bit more the night before last night.
And I think even a bit more the night before that.
That means that I’m crying a little bit less every night, right?
I guess that means I’m becoming a bit happier every day; I must be turning into a more joyful person.
Maybe, maybe not.
Maybe it means that I’m crying a little bit more during the day.
Or that the pain refuses to come out through tears.
Or just that I’m resigned now to live my life without him, and that I lost all hope, so I keep the suffering inside.
They says they can see the pain in my eyes,
they glimpse the shadow that crosses my humanity.
They feel my sadness as a cold that climbs their spines as soon as I walk into the room.
A twinge in their hearts when they notice my face as I look at him.
They also cry a small tear every night, begging for me to be better.
Thanks,
for sharing your happy moments with me, hoping I feel as happy as you,
for thinking about how am I going to feel in some place you want to take me to,
and for not letting me drown in my own river of loneliness.
Thanks for being there, for being here.
Because of you, is that I’m crying a little bit less every night.
You take the pain away, one tear at a time.
And a little bit more the night before last night.
And I think even a bit more the night before that.
That means that I’m crying a little bit less every night, right?
I guess that means I’m becoming a bit happier every day; I must be turning into a more joyful person.
Maybe, maybe not.
Maybe it means that I’m crying a little bit more during the day.
Or that the pain refuses to come out through tears.
Or just that I’m resigned now to live my life without him, and that I lost all hope, so I keep the suffering inside.
They says they can see the pain in my eyes,
they glimpse the shadow that crosses my humanity.
They feel my sadness as a cold that climbs their spines as soon as I walk into the room.
A twinge in their hearts when they notice my face as I look at him.
They also cry a small tear every night, begging for me to be better.
Thanks,
for sharing your happy moments with me, hoping I feel as happy as you,
for thinking about how am I going to feel in some place you want to take me to,
and for not letting me drown in my own river of loneliness.
Thanks for being there, for being here.
Because of you, is that I’m crying a little bit less every night.
You take the pain away, one tear at a time.
.
a la/s
4:15 p.m.
No es por haber llorado,
sino porque no he podido,
y mis lágrimas se han acumulado al igual que el dolor.
Cada día es más difícil levantarme al saber lo que voy a presenciar.
Un amor perdido en los ojos de otra,
y mi corazón roto en el suelo.
Pienso, espero estar bien ante eso,
pero no puedo,
porque las heridas en mí no se curan.
Es una pena permanente y punzante.
No sé si podré vivir lo suficiente como para esperar que sanen,
antes de desplomarme al igual que mis esperanzas.
sino porque no he podido,
y mis lágrimas se han acumulado al igual que el dolor.
Cada día es más difícil levantarme al saber lo que voy a presenciar.
Un amor perdido en los ojos de otra,
y mi corazón roto en el suelo.
Pienso, espero estar bien ante eso,
pero no puedo,
porque las heridas en mí no se curan.
Es una pena permanente y punzante.
No sé si podré vivir lo suficiente como para esperar que sanen,
antes de desplomarme al igual que mis esperanzas.
Profundidad de campo
Entre más cerrados están mis ojos, más cerca te veo, más cerca creo que estás.
Y entonces los abro llena de esperanzas solo para encontrar que estas demasiado lejos.
¿Qué hago ahora?
¿Qué hago si la realidad es que por más que intente alcanzarte, siento que nunca vas a estar?
Vuelve.
Regresa a donde te espero con paciencia,
ven otra vez a donde empezaste a caminar,
anda nuevamente hasta donde está mi cuerpo,
porque mi mente se fue contigo,
todo el camino.
Ya te acompañé, ahora es tu turno de acompañarme a mí,
a ir donde yo quiero,
a buscar lo que deseo.
Quédate conmigo mientras camino.
Vamos, no es tan profundo, no es tan abierto.
Es solo que allá me llaman,
como a ti te llamaban hace un tiempo,
y sin pensarlo me dejaste atrás.
El camino está ahí, esperándome.
¿Vas a venir al fin?
No es tan profundo, no es tan abierto,
es sólo un camino por recorrer.
Juntos.
Y entonces los abro llena de esperanzas solo para encontrar que estas demasiado lejos.
¿Qué hago ahora?
¿Qué hago si la realidad es que por más que intente alcanzarte, siento que nunca vas a estar?
Vuelve.
Regresa a donde te espero con paciencia,
ven otra vez a donde empezaste a caminar,
anda nuevamente hasta donde está mi cuerpo,
porque mi mente se fue contigo,
todo el camino.
Ya te acompañé, ahora es tu turno de acompañarme a mí,
a ir donde yo quiero,
a buscar lo que deseo.
Quédate conmigo mientras camino.
Vamos, no es tan profundo, no es tan abierto.
Es solo que allá me llaman,
como a ti te llamaban hace un tiempo,
y sin pensarlo me dejaste atrás.
El camino está ahí, esperándome.
¿Vas a venir al fin?
No es tan profundo, no es tan abierto,
es sólo un camino por recorrer.
Juntos.
No mucho
No pido mucho, sólo algunas respuestas, y tal vez uno que otro abrazo.
Dime, ¿qué es más difícil?
¿Empezar algo incierto, continuar venciendo los problemas, o terminar algo que te hizo feliz?
Voy a empezar a imaginar que ya no estas. De otro modo nunca voy a superarte.
Empezaré a pensarme la vida sin ti, como si nunca hubieras llegado a ella, y a tratar con todas mis fuerzas de olvidarte.
Ahora, voy a continuar con mi tarea, que me duele mucho más de lo que te puedes imaginar, pero que ni el más grande obstáculo va a detener.
Y como todo, terminaré este capítulo de mi vida tan doloroso, para pasar a uno nuevo e incierto, que en realidad no creo que pueda ser peor que esto. Nada puede ser peor que esto.
El desamor tiene nombre propio y es el tuyo. Rompiste mi corazón en miles de pedazos. Y los más importantes quedaron debajo del ropero, hasta el fondo, donde mi mano no los alcanza, ¿y qué no hay una escoba en esta casa?
Préstame tu escoba, permíteme tu hombro, cuéntame un chiste, dame un dulce, muéstrame tus fotos, llévame lejos, llena el silencio, calla esta soledad.
Hazlo por mí, mira que no pido mucho, solo algunas respuestas, y tal vez uno que otro abrazo. Y bueno, un hombro ajeno en el que llorar un poquito…
Dime, ¿qué es más difícil?
¿Empezar algo incierto, continuar venciendo los problemas, o terminar algo que te hizo feliz?
Voy a empezar a imaginar que ya no estas. De otro modo nunca voy a superarte.
Empezaré a pensarme la vida sin ti, como si nunca hubieras llegado a ella, y a tratar con todas mis fuerzas de olvidarte.
Ahora, voy a continuar con mi tarea, que me duele mucho más de lo que te puedes imaginar, pero que ni el más grande obstáculo va a detener.
Y como todo, terminaré este capítulo de mi vida tan doloroso, para pasar a uno nuevo e incierto, que en realidad no creo que pueda ser peor que esto. Nada puede ser peor que esto.
El desamor tiene nombre propio y es el tuyo. Rompiste mi corazón en miles de pedazos. Y los más importantes quedaron debajo del ropero, hasta el fondo, donde mi mano no los alcanza, ¿y qué no hay una escoba en esta casa?
Préstame tu escoba, permíteme tu hombro, cuéntame un chiste, dame un dulce, muéstrame tus fotos, llévame lejos, llena el silencio, calla esta soledad.
Hazlo por mí, mira que no pido mucho, solo algunas respuestas, y tal vez uno que otro abrazo. Y bueno, un hombro ajeno en el que llorar un poquito…
Carta a un amigo (1)
Agosto 19, 2005
Ni te imaginas todo lo que pasó mientras no hablamos.
Conocí a alguien, hablamos, lo llegué a querer, demasiado, me di cuenta que él es lo que yo quiero para mi, él me llegó a querer, pero no me quería bien, se fue, se rompió mi corazón.
Ahora estoy muy triste, porque el sacaba lo mejor de mi. Aún lo hace. Pero ahora no esta conmigo. Y me duele mucho. Él me quiere, sí, pero no como a alguien más. Me dice cosas, y luego se arrepiente de decirlas porque sabe que no es correcto dada la situación en la que está. Pero yo lo quiero. Mucho. Él, es todo lo que yo quisiera en alguien, y es todo lo que yo quisiera ser también. Él es todo, amigo, es todo. No te lo imaginas. Estoy confundida, y triste. Triste como no quería volver a estarlo, como nunca pensé que estaría. Nunca pensé encontrar tanto en alguien. Tantas cosas hermosas y maravillosas, y locas, y extrañas, y únicas.
Ya no se que hacer. Estoy como perdida. Espero con ansias que llame en medio de la noche y me diga lo mucho que quiere que le dé muchos besos, y que yo le diga que se los mando, y responda con silencio mientras pienso que él piensa "¡No!, ¿porque lo haces? ¡No me hagas eso! Debes decir que no me los vas a mandar". Y extraño que me diga que él no es bueno para mí, pero que le gusta que yo le guste, aunque se enoja consigo mismo por ello, pues no debería. Que después de un argumento acerca de todo eso, me abrace muy fuerte, y que con eso me diga que en ese instante, le vale huevo todo lo demás. Extraño que me diga “Tengo hambre y quiero verte”.
Extraño eso, y todo. Y que se apagaran las luces al momento en que nuestros labios se tocaron por primera vez, porque fue perfecto. Cursi, irreal y perfecto. Que me cuente de lo que escribe, de sus novelas, de los personajes, de sus orígenes, de sus historias, de lo que quiere, de lo que no le gusta, de lo mucho que come, de lo mucho que quiere comprar más y más libros. De lo mucho que me desea, de lo mucho que se siente culpable de desearme. De lo culpable que se siente de que en realidad yo le importe, que no sea un caprichito. De lo mal que se siente cuando piensa pedirme que satisfaga sus berrinchitos de abrazos y juegos. Extraño todo. Lo extraño tanto, amigo.
Y si tan solo el leyera esto.
Probablemente todo seguiría igual.
Soñé con el, y era maravilloso. No quería despertar porque sabía que el no estaría cuando abriera los ojos. Y desde entonces me acuesto muy temprano y trato de dormir lo más que pueda, para seguir soñando con él, porque en mis sueños está conmigo.
Y todo se reduce a eso: soñar. Otra vez soñar, y eso acaba conmigo.
Ya no tengo corazón, sólo una pasa que late.
Así: Tengo corazón de pasita.
Ni te imaginas todo lo que pasó mientras no hablamos.
Conocí a alguien, hablamos, lo llegué a querer, demasiado, me di cuenta que él es lo que yo quiero para mi, él me llegó a querer, pero no me quería bien, se fue, se rompió mi corazón.
Ahora estoy muy triste, porque el sacaba lo mejor de mi. Aún lo hace. Pero ahora no esta conmigo. Y me duele mucho. Él me quiere, sí, pero no como a alguien más. Me dice cosas, y luego se arrepiente de decirlas porque sabe que no es correcto dada la situación en la que está. Pero yo lo quiero. Mucho. Él, es todo lo que yo quisiera en alguien, y es todo lo que yo quisiera ser también. Él es todo, amigo, es todo. No te lo imaginas. Estoy confundida, y triste. Triste como no quería volver a estarlo, como nunca pensé que estaría. Nunca pensé encontrar tanto en alguien. Tantas cosas hermosas y maravillosas, y locas, y extrañas, y únicas.
Ya no se que hacer. Estoy como perdida. Espero con ansias que llame en medio de la noche y me diga lo mucho que quiere que le dé muchos besos, y que yo le diga que se los mando, y responda con silencio mientras pienso que él piensa "¡No!, ¿porque lo haces? ¡No me hagas eso! Debes decir que no me los vas a mandar". Y extraño que me diga que él no es bueno para mí, pero que le gusta que yo le guste, aunque se enoja consigo mismo por ello, pues no debería. Que después de un argumento acerca de todo eso, me abrace muy fuerte, y que con eso me diga que en ese instante, le vale huevo todo lo demás. Extraño que me diga “Tengo hambre y quiero verte”.
Extraño eso, y todo. Y que se apagaran las luces al momento en que nuestros labios se tocaron por primera vez, porque fue perfecto. Cursi, irreal y perfecto. Que me cuente de lo que escribe, de sus novelas, de los personajes, de sus orígenes, de sus historias, de lo que quiere, de lo que no le gusta, de lo mucho que come, de lo mucho que quiere comprar más y más libros. De lo mucho que me desea, de lo mucho que se siente culpable de desearme. De lo culpable que se siente de que en realidad yo le importe, que no sea un caprichito. De lo mal que se siente cuando piensa pedirme que satisfaga sus berrinchitos de abrazos y juegos. Extraño todo. Lo extraño tanto, amigo.
Y si tan solo el leyera esto.
Probablemente todo seguiría igual.
Soñé con el, y era maravilloso. No quería despertar porque sabía que el no estaría cuando abriera los ojos. Y desde entonces me acuesto muy temprano y trato de dormir lo más que pueda, para seguir soñando con él, porque en mis sueños está conmigo.
Y todo se reduce a eso: soñar. Otra vez soñar, y eso acaba conmigo.
Ya no tengo corazón, sólo una pasa que late.
Así: Tengo corazón de pasita.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)