No es por haber llorado,
sino porque no he podido,
y mis lágrimas se han acumulado al igual que el dolor.
Cada día es más difícil levantarme al saber lo que voy a presenciar.
Un amor perdido en los ojos de otra,
y mi corazón roto en el suelo.
Pienso, espero estar bien ante eso,
pero no puedo,
porque las heridas en mí no se curan.
Es una pena permanente y punzante.
No sé si podré vivir lo suficiente como para esperar que sanen,
antes de desplomarme al igual que mis esperanzas.
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