Nuevo amor

viernes, mayo 21, 2010
Siempre hay lugar para un nuevo amor,
siempre habrá espacio en tu pecho para albergar esperanza,
y siempre volverá a sanar tu corazón para volver a vivir.

Siempre que caigas en pena y llores de desdicha,
un nuevo amor estará a tu lado para reconfortarte y darte aliento.

Llegará al oírte gritar,
y pondrá sus manos sanadoras sobre ti.

Porque siempre hay lugar para un nuevo amor,
de donde sea que provenga,
en cualquiera de las formas,
en cada momento de angustia.

Están a tu alrededor,
siempre contigo.

Confía,
que siempre un nuevo amor llegará.

Rush

I met someone the other day.
He had none of the things I usually like in someone.

But still, his company was pleasant,
his smile was breathtaking,
and his eyes spoke truth and kindness.

I asked myself how long it has been since I felt that,
waiting for the answer to be “too long”.

But instead, it was “a few minutes ago”.

And that’s when I realized that ever since I met you,
I’ve felt that excitement,
that rush,
that warm feeling inside me
every single day.

Because with you, it never ends.
My love,
my devotion,
just never end.

Espera

Ah, la larga espera,
hasta que pueda llamarte a escondidas,
para escucharte decir que me amas y pretender que no te extraño tanto,
que no se me rompe el alma en las madrugadas,
y que no lloro en silencio todos los días.

Ah, la incertidumbre,
la única que se pregunta conmigo en dónde has estado,
la que llena los espacios vacíos con preguntas incómodas,
y no se va de mi lado hasta que suena al fin el teléfono.

El teléfono,
máquina de tortura,
callado y estático tormento,
espera,
duda,
intimida,
hasta que grita tu voz por la bocina y vuelvo a respirar.

Se corta la comunicación para dejarme de nuevo a oscuras,
con el mismo sonido de un cristal que se rompe,
una esperanza que se parte.

Ah, la larga espera,
nuevamente cae sobre mí el desconsuelo.
Cuántas horas faltarán,
cuántos suspiros la distancia,
cuánto dolor el recelo.

Cuánto tardarás en regresar, amor.

(Sin título)

domingo, mayo 09, 2010
Hoy pasé el día a la espera de una señal, llena de fe, pero siempre rodeada de la cruel incertidumbre.

Anoche me fui a la cama atormentada, dudosa, ignorante de los hechos y los presentes, de los testigos y los sobrevivientes.

Ayer reí a carcajadas, caminé la ciudad con una sonrisa, nunca antes tan plena, y estaba llena mi alma de esperanzas y sueños.

Hace dos noches me acosté con miedo, con un bloque de cemento presionándome el pecho, con la angustia y temor que sólo puede provocar otro ser humano.

Hace dos días estaba decidida, con la mayor certeza de toda mi vida, con la confianza necesaria para mover el mundo a mi juicio.

Hace tres noches dormí con determinación, con planes e ideas en mi cabeza que esperaban sólo un nuevo día para volverse realidad.

Hace tres días fui un muerto en vida que recorría las calles sin rumbo ni control, sin conciencia, y sólo con un desconcertante pensamiento en mi cabeza.

Hace cuatro noches mi corazón se rompió. Quedó muerto, más que marchito, mucho más que destruido.

Pero si ha existido una constante cada día y cada noche desde hace ya tanto tiempo, es el amor que te tengo.

Cada uno de esos días estuve enamorada, y así fueron todos los precedentes y serán todos los que están por venir.

Porque desde que amanece hasta el ocaso, todos mis segundos y espacios son en función de ti, existen por tu recuerdo, perduran por tu existencia.

Y por eso, no importa cómo me sorprenda esta noche, yo te amaré igual.