Y lo supe
Tú me devolviste las palabras.
Me devolviste el aliento y las ganas.
Me regresaste la esperanza perdida, los sueños que creía olvidados.
Tú me despertaste de la larga pesadilla,
me alejaste de los monstruos que me mantenían presa del miedo.
Me devolviste la risa,
y ahora no la dejo nunca.
La llevo siempre conmigo a donde vaya,
y resplandece cuando tú estás.
Cuando el mundo me pesaba en los hombros y mantenía la cabeza baja,
tú levantaste mi rostro,
me miraste,
y lo supe.
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