Ya antes había probado tus labios y tus besos,
ya conocía tus caricias en mi rostro,
y ya tenía marcadas en mis oídos tus palabras.
Pero ahora todo es diferente.
No tengo que ocultar ante la vida que te quiero,
ni disimular este sentimiento ante los incrédulos,
porque ahora eres todo para mí,
y ya no queda espacio para nada que no sea absoluta felicidad.
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