Estar contigo es felicidad en estado puro. Juntos, el mundo no se detiene, solo se vuelve irrelevante su andar. Tu mano se convierte en el más fuerte escudo protector. Y tu pecho, en el más placentero de los sueños.
Mis pies y mis labios se alzan en toda su extensión para alcanzarte, pero siempre estas a un paso, a mi lado.
Y aun en nuestros momentos más oscuros, cuando la única luz que me alcanza es la que emanas de tu alma, yo me veo reflejada en tus ojos infinitos y me aferro a tus pupilas para nunca dejarte ir.
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