En silencio

sábado, diciembre 03, 2011
Confundida, tal vez sería la palabra más apropiada.
Pues a pesar del placer, está la culpa, y a pesar del cargo de conciencia, nunca fui más feliz.
O miserable.
O entregada.
O completa.

Porque creo que era aquello lo que faltaba.
El epítome de meses y meses de espera, de deseo y fantasías.
El clímax de una relación ambigua llegó finalmente con uno de cuerpo, de alma.
A escondidas, detrás de las paredes, rodeado de un silencio ahogado y obligado.
Lleno de miedo y expectativa, lleno de ilusiones de mentes perdidas por horas en la imaginación.

Y tu sonrisa, una que no conocía –¡¿cómo podría?!– iluminaba una habitación completamente a oscuras.
Y dejaba volar mi cabeza hasta paraísos inimaginables, posibilidades que hoy quiero con tantas ganas, pero que no serán.

¿Lo sientes? No más que yo, que sé ahora con toda certeza que no te podré tener.

Al hacerme tuya te perdí el respeto,
pero me terminé de enamorar.

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