Hoy retrocedí cien pasos en el camino que me lleva a dejarte atrás.
Hoy lloré como el primer día,
como aquella primera vez que renunciaste a lo que hasta entonces era perfecto.
Lloré desconsolada como si me arrancaran nuevamente el pedazo de mi alma que te llevaste contigo.
Hoy perdí todo lo que había logrado.
Las reacciones mesuradas y profundamente metódicas huyeron por la ventana y me dejaron sola con el instinto.
El que cada vez que te ve me hace gritar,
de dicha y de pena por igual.
Hoy recordé lo que es estar a tu lado:
Un paseo aparentemente interminable de giros y golpes,
de magia, risas, lágrimas y heridas.
Una marca viva y sangrante,
que aún palpita.
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