Tus palabras me inspiran, lo hacen cada día.
Tus palabras y tus actos, tu voz, tus pupilas, y tus angustias.
Me inspiran a escribir por ellas, a defenderlas ante los escépticos.
Me inspiran a llevar amor a los oídos sordos, a los mejores recuerdos.
Tus canciones me inspiran a correr,
lejos de los rencores y las tragedias.
Me enseñan mundos nuevos que quiero compartir con ellos,
con todos.
Tus penas me inspiran a ser mejor,
a alcanzar la cima en donde ningún dolor puede tocarme.
Tu silencio me inspira a callar todo aquello que grita mi alma,
a esconderlo de los imprudentes, de los descuidados.
Tú me inspiras a amar.
A amar bien como tú no lo haces,
como no me enseñaste.
A amarle como se merece,
como lo soñó,
y como me ama.
Tú me inspiras, me alientas,
a vivir con el corazón en la mano,
abierto,
extendido hacia el mundo entero.
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