Se veía como siempre ayer.
Con esa expresión en el rostro tan común en él que esconde un poco de melancolía, como si por dentro aún estuviera triste.
Siempre tiene eso, como en el fondo de los ojos, como si en cualquier momento fuera a desplomarse en lágrimas.
Como si se debatiera siempre entre mostrar un rostro alegre y lo que en realidad siente.
Produce hasta un poco de impotencia en mí, al quererle tanto y saber, en verdad, que no hay nada que yo pueda hacer por ayudarle.
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